Los Días Largos
•Día 1: Cuando vi la noticia luego de varios minutos de ruidosas placas de “ALERTA” en el noticiero no puede fingir sorpresa: se veía venir. “Mal momento para vivir solo” me dije mientras miraba algo preocupado la alacena pensando que podría tener más comida, más champiñones en lata, más fideos, más arroz, más café. Sobre todo estaba preocupado y ocupado por el café, porque si bien en momentos delicados y extremos pensé que podría llegar a prescindir del pan de las mañanas, de la palta, del jugo de naranja, estaba seguro que no podría prescindir del café ni por un solo día. Así que en ese mismo instante salí de mi casa bien abrigado, con barbijo y guantes puestos, y mirando para todos lados como si me estuvieran acechando: me sentía completamente infranqueable a la vez que sabía que lo que sostenía ese sentimiento era algo como una finísima telaraña que después de haber sido cortada se sigue aferrando inevitablemente a todo lo que toca. En menos de 5 minutos vol...